VUELVO A ESCRIBIR


(Dedicado a mí después

de treinta años sin hacerlo.)

Susurros de amor

en el aire vuelan,
quimeras de sueños
que quiebran;
gritos de versos
que nunca fueron poemas,
se perdían en el olvido,
sin mi pluma,
sin esperanza,
sin destino.

Setenta y una primavera
en oscuro destino
de lo que pude ser
y nunca he sido.

Vuelvo a escribir,
he renacido de nuevo,
un terrible letargo
enrejaba mi cuerpo;
mi alma dormida
acunaba recuerdos
de amores vividos,
de amores muertos.


Vuelvo a ser joven

y viejo poeta
de versos profundos
que al alma te llegan
y un bello horizonte
me abre sus puertas.

© J.L. Molina García, agosto - 2021
Almería, España

TE PIDO PERDÓN CON VERSOS

A mi esposa Marisa Ávila.

Estoy viejo y cansado
la enfermedad me atormenta
me dan vida los versos
que escribo en mis poemas.
Alimentarme no puedo,
las comidas no me entran,
mis pulmones no respiran,
no puedo conciliar el sueño.
Me pesa mucho la vida
ha pasado en un momento
sin cicatrizar las heridas
de amores que no fueron,
que pasaron a hurtadillas
o que a mi lado vivieron.
Estuve muy enamorado
pero nunca me quisieron,
de corazón no me amaron
ni me dijeron, ¡te quiero!
La una porque murió,
la otra es un gran tesoro
que he descubierto;
consumió su juventud
presa del desaliento
que producían mis vicios
que la consumían por dentro.
Ahora que yo la quiero
me acarician sus cuentos
escritos con sencillez,
sin florituras los versos,
de las pequeñas vidas
protagonistas de ellos
nacidas de sentimientos.
Me despido preguntando
desde el fondo de mi alma
en estos infinitos versos:

¿Dónde dormirán mis poemas
cuándo mi cuerpo se vaya?,
¿dónde estará su casa?,
¿quién los leerá en la mesa?,
¿quién los cantará en la noche?,
¿quién los llevará en su alma?.
¿Dónde dormirá mi amor
cuándo mi poesía se vaya?,
¿quién le hablará a sus ojos?,
¿quién le cantará una nana
de caricias en el cuerpo?,
¿quién romperá a jirones
la dulce poesía de sus sueños?.
¿Dónde dormirá mi cuerpo
cuando mi poesía se vaya?,
¿dónde?,
¿dónde?.

© J.L. Molina García.

EL LEÑADOR


Trabajaba en el bosque
como todos los días,
los árboles temblaban
cuándo aparecía,
el hacha amenazaba
con cortarles sus vidas.
Un día el leñador
a los pies de un árbol
agotado se dormía.

Angustiado en el sueño

despavorido corría
y aunque estaba dormido
el hacha lo perseguía.

El árbol le habló al oído,

"tranquilo, despierta
fue una pesadilla",
tembloroso y asustado
vio que sus pies los tenía.
Aquel mal sueño
le obligó a reflexionar,
hacerse rico quería
a costa de robarles
a los hijos de la tierra
sus apreciadas vidas.

A partir de ahora

el hacha enterraría
muy lejos de los bosques,
nunca más talaría
a los hermanos menores.
Con lágrimas en los ojos
se plantó de rodillas
pidió perdón a la Tierra,
abrazó con amor el tronco,
sintió que su corazón latía,
vibró junto al suyo
en eterna armonía.

© Marisa Ávila Segado. 

MI ALMA


Mi alma en el sueño
viaja descalza,
veloz cómo el águila,
atraviesa montañas,
bosques y ríos,
el fuego no la quema,
vive en las tormentas
y no tiene miedo,
se desplaza a países lejanos
que mi cuerpo despierto
no ha conocido.

Habla idiomas

que en la tierra
no ha aprendido.

Es infinita, etérea, ligera,

no lleva equipaje,
la dejo libre
de las cadenas del cuerpo.

Es eterna,

vive conmigo,
en el ciclo de la vida
en el que he nacido.

c) Marisa Ávila Segado.